14 diciembre, 2017

Una sequía histórica

Jose Luis Gallego, divulgador ambiental

Estamos viviendo una de las peores sequías de los últimos treinta años. Las reservas de agua a nivel estatal han vuelto a caer estas últimas semanas, dejando los embalses por debajo del 37% de su capacidad total. De lo contrario, en lo que va de año ha llovido un 30% menos de lo que ha sido habitual en las tres últimas décadas.

Por comunidades autónomas la más afectada por la sequía es La Rioja, donde los embalses se encuentran al 13% de su capacidad total. En Castilla-La Mancha y Región de Murcia las reservas de agua embalsada apenas superan el 17%. En la Comunidad Valenciana los embalses están al 23% y en Cantabria el 29%, la misma proporción que en Castilla y León.

Las reservas en Navarra rondan el 33%, el 35% en Andalucía y el 40% Galicia. Y es que esta sequía está golpeando muy especialmente en el noroeste peninsular. En Catalunya las reservas de los embalses están al 54%, casi 10 puntos por debajo de la media de la década, aunque mejor que el año pasado por las mismas fechas, cuando los pantanos estaban al 52%.

El embalse de la Baells está en el 51% de su capacidad y hace un año estaba al 76%. Datos de la Agència Catalana de l’Aigua 13/12/2017

Más datos para la reflexión. La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) ha calificado el último año hidrológico, el comprendido entre el 1 de octubre de 2016 y el 30 de septiembre de 2017, como muy seco, registrando un descenso significativo de las precipitaciones. Las lluvias han sido un 14% inferior al normal, con un registro medio de 550 litros por metro cuadrado, casi cien litros por debajo de lo que habría sido normal.

Una situación que no apunta mejora, ya que las perspectivas de la propia AEMET para el año pluviométrico 2017/2018 no son nada optimistas. De momento el mes de octubre ha sido el más seco y el segundo más cálido en lo que llevamos de siglo, mientras que noviembre, considerado por los meteorólogos como el mes más lluvioso del año, puede llegar a ser incluso peor que la anterior, con anomalías como la registrada en la ciudad de Madrid, donde a falta de dos días para que acabase el mes no había llovido ni uno solo.

Con todo, los pronósticos indican que éste será uno de los otoños más cálidos y más secos de las últimas décadas, de manera que, o tenemos un invierno especialmente lluvioso y compensa rápidamente el déficit de precipitaciones, o la sequía que estamos sufriendo puede continuar batiendo récords históricos y generando nuevas y peores situaciones de conflicto para acceder al agua.

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