19 diciembre, 2017

El Delta del Llobregat, la memoria y su futuro

Fèlix Riera, codirector de Hänsel* i Gretel*

Una de las consecuencias directas de los problemas medioambientales que asolan el mundo es la necesaria preservación, divulgación y difusión de aquellos espacios naturales complejos en su  biodiversidad y ricos en mostrar el paso del tiempo sin agitación y excitación. Uno de estos espacios complejos es el Delta del Llobregat.

Su paisaje se ordena en función de la naturaleza y no de la construcción; sus parajes obligan a sus habitantes a una continua reflexión sobre la necesidad de defenderlo pero también valorar su proyección como lugar único y singular. El escritor y economista Lluís Boada advierte que cada pasaje que perdemos nos hunde en la desmemoria, nos debilita, nos aleja de lo que somos y de lo que hemos sido. Pero si el Delta de Llobregat  provoca una gran atracción es porque cuando paseamos en sus laberintos de agua y tierra, divisamos el encuentro con el  río  o nos dejamos balancear por el viento y el vuelo de las aves, tomamos conciencia de los que perderíamos si este hábitat también lo dejáramos en manos de la especulación, de nuestros intereses inmediatos.

Un equilibrio inestable  que adquiere mayor significado al estar rodeado de grandes ciudades como Barcelona, Hospitalet de Llobregat o el Prat de Llobregat, que hacen que su conservación deba ser un esfuerzo constante entre las instituciones, los ciudadanos y las empresas como Aigües de Barcelona que con su depuradora ayuda a conservar un hábitat clave para el desarrollo y la identidad  de las ciudades. Más de 360 especies de aves, mamíferos, reptiles, peces autóctonos y una gran variedad de vegetación, dunas y playas vírgenes componen el paisaje del Delta.

La planta depuradora situada en el Prat de Llobregat es una de las plantas más grandes y modernas  de Europa. Puede tratar 315.000 m cúbicos al día, que representa el uso que precisaría una población con más de 1.700.000 habitantes. Dispone de 6 estaciones de bombeo; una en el Prat, en Cornella, en Sant Boi y en Zona Franca, y dos en el Puerto de Barcelona. La depuradora incluye una de las estaciones de regeneración de agua más importantes del mundo. La calidad del agua es tan alta que se puede infiltrar en el acuífero del Llobregat.

Contemplar desde el aire esta obra de ingeniería al servicio de la protección del delta del Llobregat, nos evoca la imagen de una gran fortaleza que protege el cauce del río. Un ejército de conducciones  y edificios defendiendo un espacio de memoria y vida. El Delta del Llobregat se nos muestra como la presencia de un  tiempo sin sobresaltos, capaz de advertirnos lo mucho que aún podemos hacer para preservar su fuerza natural.

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